Las navajas del púgil – 03 El mejor boxeador de Sayulita

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*** Esta semana les traigo el tercer capítulo de las navajas del púgil, veremos un poco más de la vida de Roberto y su enfrentamiento en la final del torneo local, espero les guste el capítulo. No se olviden de compartirlo.***

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El mejor boxeador de Sayulita

 

Roberto descansa en su hogar, una casa pequeña habitada por él y su madre, Adelita Garcia. Ambos comían una humilde cena, ella se veía preocupada. – Volví a ganar por knockout.- Dijo Roberto para romper el incómodo silencio. – ¿Cuando es tu siguiente pelea?- preguntó la madre en un tono serio. -Pronto y cuando gané seré el campeón local, no es mucho pero por algo se empieza.- Contestó alegre. -Hijo, no tienes porque hacer esto, tienes buenas calificaciones, tienes futuro, eres diferente a tu padre- Hubo un silencio en el cuarto por un momento. – No hago esto por él, hago esto por mí, porque me gusta, porque soy bueno y quiero tener una mejor vida, comprarle una casa.- Respondió Roberto. -Si quieres tener mejor vida, estudia, haz algo productivo.- Roberto se molestó al escuchar estas palabras, se levantó de la mesa y se fue. La madre suspira. -Este muchacho, no lavó su plato.

 

Mientras tanto en las oscuras calles de las noches de Sayulita, una pelea de pandillas se efectuaba y entre los maleantes se encontraba Obed Medellín un joven boxeador con los puños llenos de sangre producto de la pelea. -¿Que te hicimos?- Preguntó un joven caído. -Nada, estoy celebrando que seré el boxeador más fuerte de Sayulita.- Contestó Medellín, algunos corrieron y lograron salir de la riña, sin embargo no todos pudieron, el joven caído se puso de pie y al intentar huir fue atrapado por Obed el cual lo golpeó brutalmente hasta volverlo a dejar en el suelo, solo para después saltar sobre su cabeza.

La tarde siguiente Roberto corrió los kilómetros que su entrenador le impuso y al acabar la cuota se dirigió al gimnasio donde entrenaba. -Muchacho ¡ven!- gritó Gera y de inmediato Roberto atendió al llamado. -Entrenaremos tu potencia, tus golpes son débiles.- Afirmó Gera -Pero he ganado mis peleas por knockout.- Reclamó Roberto. -Así es, tu derecha es buena pero tu izquierda es tan débil que no pudo tumbar a un Cabañas cansado, si tu izquierda fuera tan fuerte como tu derecha hubieras acabado antes y no hubieras estado en peligro de recibir un contragolpe en el segundo round.- Contestó el entrenador. -Ahora tus ejercicios en el costal los harás solo con la izquierda, haremos que tus dos puños sean armas mortales.- Agregó Gera.

En seguida le amarraron el brazo derecho a Roberto para que solo pudiera usar el puño izquierdo. Roberto golpeaba el costal pesado con puros jabs durante 3 minutos, la misma duración de un round, al finalizar sonaba un timbre y Gera gritaba -¡Tiempo!- y los boxeadores tenían un minuto para descansar como en una pelea de boxeo normal y los entrenadores daban instrucciones breves y correcciones en ese lapso de tiempo. -Tira combinaciones, ganchos, uppercuts, todo con la izquierda.- Dijo Gera poco antes que volviera a sonar el timbre y todos volvieran a sus ejercicios. Roberto hizo como se le instruyó y siguió golpeando el costal durante otros 3 minutos y el timbre sonó como de costumbre, para el tercer round de costal Roberto notó cansancio y un poco de dolor en su brazo izquierdo, su brazo izquierdo no estaba acostumbrado a tanto uso. Al finalizar con el costal Gera ordenó a Roberto realizar flexiones con su brazo izquierdo.

 

El boxeador estuvo corriendo y entrenando su brazo izquierdo durante el tiempo que había hasta su próxima pelea. -Ven para aca “güero”.- Dijo Gera refiriéndose a Roberto. -Tu siguiente oponente será Obed Medellín, tiene 3 peleas, 2 victorias y una derrota, la cual fue contra el gavilán Ramirez a quien ya derrotaste en tu debut.- Añadió el coach. -Entonces no será la gran cosa.- Contestó Roberto. -Nunca te subas al ring subestimando a tu oponente muchacho, sin embargo quiero que pruebes el terreno durante el primer round y durante los primeros 3 minutos solo uses tu brazo izquierdo.

Mientras tanto Obed Medellín entrenaba en su gimnasio golpeando el costal pesado, en uno de los descansos se acerca uno de sus compañeros a conversar. -¿Nervioso por tu siguiente pelea?. – Preguntó el compañero. -¿Nervioso? Mejor dicho ansioso, ya quiero desfigurarle la cara. – ¿Bromeas verdad? El tipo sacó del ring a alguien que te ganó y noqueó a uno de los favoritos del torneo, tendrás suerte si sales vivo.- Obed se molestó al escuchar esas palabras y lanzó un golpe a su compañero iniciando una pelea, varios miembros del gimnasio los separaron, entre ellos el entrenador de Obed. -Deberías de ponerte a entrenar en lugar de causar problemas, no entiendes que es muy posible que pierdas.- Dijo el entrenador molesto por el alboroto causado. Obed se sentía frustrado y humillado por las palabras de su entrenador.

 

Un par de días antes de la pelea, Roberto se dirigía a su casa después del entrenamiento y entre las calles del vecindario se encontró a su oponente. -Oye, solo faltan 2 días para que le demuestre a todos en este lugar que soy el mejor.- Dijo Obed de manera provocativa. -Valientes palabras de alguien que no pudo ni ganarle al gavilán.- Contestó confiadamente Roberto. -Sí estás tan seguro peleemos ahora.- Respondió enojado Obed. -¿Porqué? ¿Tienes miedo de pelear en un ring donde no puedes correr? Donde nadie te podrá ayudar.- Replicó Roberto de manera soberbia, Obed contestó con un golpe tras escuchar esas palabras pero Roberto lo esquivó y siguió caminando dándole la espalda a Obed al dar unos pasos se detuvo y sin voltear dijo. -Pasado mañana, solo usaré la izquierda, solo eso será suficiente.- Al decir esto Roberto continuó caminando y dejando atrás a su futuro oponente.

Obed se fue a su casa, un pequeño edificio en mal estado donde vivía con el alcoholico de su padre y su madre que tampoco era un muy buen ejemplo, los gritos de las peleas que tenían se escuchaban a distancia. Antes de entrar a su hogar, Obed tomó un gran suspiro y dijo. -Tengo que ganar, haré lo que sea.-

 

El día de la pelea llegó y en el ring los púgiles listos para la pelea. -En la esquina roja, con 2 victorias por la vía rápida, pesando 57 kilogramos, Roberto Martínez.- Anunció el presentador y la audiencia gritaba. -Danos otro knockout.- Gritó alguien del público. -Sácalo del ring.- Vociferó otro. -Y en la esquina azul, con 2 victorias y una derrota, Obed “Cabeza de marro” Medellín.- agregó el presentador -No pierdas tan rápido.- Gritó alguien. -Cabeza Olmeca.- Abucheo otro pero esto no rompió la concentración de Obed. Y así comenzó la final del torneo local de boxeo en Sayulita.

Obed se lanzó rápidamente contra su oponente lanzando veloces combinaciones pero Roberto esquiva todos los golpes de manera calmada y atento a encontrar una apertura entre los golpes de su oponente. Obed Lanza un gancho izquierdo el cual Roberto evade retrocediendo un poco y después responde con un jab que conecta en la cara de Obed, este intenta acercarse pero su adversario lo detiene con otros 2 jabs directos a su rostro. No importaba la combinación que Medellín lanzaba, Roberto la esquivaba y contestaba con su izquierda como su entrenador lo había indicado. Cada segundo que pasaba se hacía más notoria la diferencia entre las habilidades de los boxeadores. Medellín intentó acercarse a Roberto con la guardia en alto pero 3 jabs fueron suficientes para romper dicha defensa y un cuarto jab lo hizo retroceder. – ¡MALDITA SEA! Pudo haber rematado con la derecha pero no lo hizo, en serio cree que solo puede ganarme con su izquier.- Pensó Obed antes de recibir un golpe de Roberto interrumpiendolo.

Roberto acortó la distancia entre ellos y lanzó un jab, gancho, uppercut y para terminar la combinación un gancho al hígado que hizo que su oponente se retorciera de dolor. Pero el árbitro los separó y penalizó a Roberto. -No golpes bajo la cintura.- Exclamó el árbitro justificando su decisión. -Pero fue un golpe válido.- Roberto intentó apelar a la decisión pero era inútil, así que se concentró en golpear a su oponente.

 

Obed seguía recibiendo muchos golpes sin embargo no caía, se negaba a caer ante un oponente que solo usaba su izquierda. -Tengo que hacer que caiga y voltear el marcador a mi favor.- Pensaba Roberto mientras seguía golpeando. -Cae, Cae, ¡CAE!- Exclamaba Martínez en su cabeza.

 

Medellín quedó contra las cuerdas protegiéndose con sus brazos, Roberto seguía lanzando golpes. Obed dibujó una sonrisa la cual escondía tras su guardia y lanzó un gancho de derecha muy abierto, Martínez retrocede para esquivarlo pero el codo de Obed logra conectar, sangre sale del labio inferior de Roberto. El boxeador aprovecha y ataca ferozmente pero Martínez esquiva usando su juego de piernas, sin embargo nota la sonrisa en la cara de su oponente la cual le da a entender que el golpe con el codo fue intencional.

Furioso Roberto aprieta su puño derecho y se prepara para atacar con ambos puños, sin embargo recuerda que había declarado a su oponente que solo su brazo izquierdo sería suficiente y por orgullo decidió continuar sin usar su puño derecho. Un jab, 2 jabs, 3 jabs, cuatro jabs. Roberto seguía dominando con su izquierda hasta que sonó la campana. Los peleadores regresaron a sus esquinas. -Bien muchacho, perdiste puntos pero sin duda podrás derribarlo en el segundo round.- Dijo Gera. El boxeador se enjuagó la boca y se levantó después de escuchar el sonido de la campana que anunciaba el comienzo del segundo round.

 

Roberto avanza rápidamente arrinconando a su oponente, lanza izquierdas a toda velocidad algunas conectan pero Obed ya tenía el ritmo de su oponente y comienza a esquivar los jabs de Roberto, cuando de la nada un gancho de derecha deja a Medellín en la lona. -No tengo tiempo, tenía que acomodar el marcador a mi favor.- Dijo Roberto mientras se dirigía a una de las esquinas neutrales. -¡Eso mi güero!- Exclamó el entrenador de Martínez. -¡Se resbaló!- Gritó el árbitro. Todos se quedaron perplejos al ver que la caída no fue valida. -¿Estás ciego?- Gritó Gera. Obed se levantó sonriente. -Compró al árbitro.- dijo entre dientes Roberto. -¡Peleen!- Anunció el árbitro- Martínez lanzó 2 jabs, un gancho de derecha, uppercut izquierdo y un recto, todos acertaron. Obed lanzó un jab y un recto dañando a su oponente.

 

Ambos intercambiaron golpes a corta distancia en el centro del cuadrilátero. Martinez toma ventaja y tira un golpe derecho al cuerpo, un gancho izquierdo y termina con un uppercut de derecha derribando por segunda vez a Medellín. El árbitro observa a el cabeza de marro detenidamente. -¡CUENTA!- Gritó Roberto con una mirada asesina y llena de odio. -1… 2…3- Contaba el árbitro entre grandes pausas, cada que se pronunciaba un número Roberto se enojaba más. -8…9- Obed se puso de pie al escuchar el penúltimo número de la cuenta. Roberto se aceleró a golpearlo por todas partes. Un gancho en abdomen dejó sin aire a Medellín pero antes de caer de nuevo se agarro de su contrincante haciendo un “clinch” e inmovilizando a Roberto por un momento. Obed golpeaba el cuerpo de su contrincante mientras lo agarraba, luego lo soltó y cuando Roberto quiso retroceder para alejarse su oponente le puso el pie ocasionando que cayera. -1,2,3,4- Contó velozmente el árbitro, Roberto se levantó y se quejó del rápido conteo pero fue ignorado. – A pelear.- señaló el árbitro y rápidamente Obed tiró un “uno dos” aprovechando que su contrincante estaba discutiendo.

 

Roberto no podía procesar todas las faltas e injusticias,  intentó derribar una vez más a su oponente sin embargo este puso todo su empeño en huir hasta que sonara la campana en su auxilio y así ocurrió. Martínez tuvo que regresar con toda su frustración a su esquina. -Muchacho no me agrada decirlo pero no creo que ganar por puntos sea una posibilidad, si resiste 2 rounds más perderemos.- Dijo el segundo de la esquina roja. -No importa, porque todo acabará en el siguiente round.- afirmó Roberto mientras sostenía una mirada sombría que proyectaba su determinación e ira.
Sonó la campana anunciando el comienzo del tercer y penúltimo round del encuentro. Roberto se acercó lentamente a su rival con los brazos abajo, Obed ataca pero no logra conectar, sigue intentándolo pero Martínez esquiva todo, Medellín lanza un jab, Roberto lo evita y lanza un contragolpe de izquierda que hace retroceder a su oponente dejandolo con las piernas temblando. Jab y recto del púgil de la esquina roja dejan a Obed contra las cuerdas. Jab, recto, gancho, uppercut, gancho izquierdo, gancho derecho, gancho al hígado, upper de derecha, doble jab y otro recto, todos conectan, Roberto golpea frenéticamente, Gancho izquierdo y derecho hacen que Medellín se desplome pero Roberto hace un clinch antes que su oponente toque el suelo evitando que caiga. -No escaparás de esto tán facil.- susurró Roberto al oído de su oponente y luego lo lanzó contra las cuerdas y siguió golpeándolo. Los golpes de Roberto Martínez eran tan rápidos y fuertes que no dejaban caer a su oponente.

Un fuerte gancho dejó inconsciente a Obed Medellín, sin embargo Roberto seguía con su ventisca de golpes, sus guantes parecían derretirse pero solo era la sangre de su oponente que escurría y cada puño que caía sobre el cuerpo del boxeador derrotado salpicaba el cuadrilátero. Roberto sonreía al sentir como sus nudillos desgarraban los músculos de su adversario. El árbitro estaba espantado y paralizado. -¡PAREN LA PELEA!- Gritó alguien del público al mismo tiempo que el entrenador de Medellín lanzó la toalla tratando de rescatar los restos que quedaban de su boxeador. Un recto a máxima potencia terminó la combinación de Martínez.

Obed azotó en la lona y comenzó a convulsionarse, Roberto volteo a ver al árbitro y le dijo. -Las trampas no pueden vencer al talento puro, no cuando la diferencia es tanta.- El púgil vencedor se dio la vuelta y regresó a su esquina dejando un rastro de gotas de sangre que caían de sus guantes.

Ese día quedó claro que por lo menos en el pueblo de Sayulita, Roberto Martínez era el mejor. En solo 3 peleas sacó del ring, dejó inconsciente y agonizando a los mejores boxeadores locales.

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